Según una investigación realizada recientemente, la inteligencia artificial, la realidad aumentada, la realidad virtual y el blockchain están remodelando el trabajo creativo.

Dados los diversos niveles de madurez de estas tecnologías, resulta demasiado pronto para establecer de manera definitiva cómo cambiarán la economía creativa. Pero si, se pueden describir oportunidades y preocupaciones para cada tecnología y presentar sugerencias sobre dónde concentrar la atención.

La AI está cambiando las cadenas de valor para el contenido creativo

La AI está ayudando a los creadores a unir el contenido de manera más efectiva con el público. Los algoritmos basados ​​en redes neuronales aprenden y clasifican las preferencias de un usuario: desde películas transmitidas en Netflix, música escuchada en Spotify o productos comprados en Amazon. Los proveedores pueden recomendar contenido adaptado a un usuario específico.

Además la IA ayuda a la producción en sí misma, realizando tareas que son demasiado difíciles para los humanos. En la publicidad, se usa para contextualizar las conversaciones en los medios sociales, para comprender cómo se sienten los consumidores acerca de los productos y para detectar impresiones de anuncios. Los servicios como Amper o Jukedeck componen música con AI, lo que permite a los creadores a pequeña escala usar música de alta calidad para sus podcasts, videos y juegos a bajo costo.

En áreas periodísticas la IA se ha utilizado para generar texto, es utilizada por los editores para ampliar la gama de ofertas. The Associated Press la ha utilizado para liberar alrededor del 20% del tiempo de los reporteros y aumentar la producción diez veces. The Washington Post desarrolló su propia herramienta, Heliograf, para cubrir noticias deportivas y políticas. En su primer año, generó alrededor de 70 artículos al mes.

Más disruptivamente, el aprendizaje automático ha comenzado a crear contenido original. Las implicaciones se han sentido en múltiples industrias. En música, AI ha producido sonidos instrumentales que los humanos nunca han escuchado antes. El mismo equipo enseñó una red neuronal para dibujar bocetos de animales, objetos y generar imágenes sofisticadas de la fotografía. En la moda, los investigadores han generado nuevos diseños. Y en la película, se han escrito guiones completos.

La realidad aumentada y virtual ofrece un medio completamente nuevo para que los creadores trabajen. Debido a que esta tecnología tiene el potencial de convertirse en la “envoltura” de todo el contenido, es probable que redefina las convenciones narrativas que han existido durante décadas.

En la fase de monetización, blockchain tiene el potencial de cambiar el nivel de control que los artistas tienen sobre su trabajo. La tecnología podría permitir a los artistas programar sus derechos de propiedad intelectual, ingresos y regalías en contratos inteligentes que distribuyan de manera rápida y transparente los ingresos a los contribuyentes. Al eliminar los intermediarios entre el artista y el consumidor, blockchain puede resolver problemas de dinero y datos en el contenido creativo, basándose precisamente en cuánto pagar a los artistas por el consumo real y eliminando la complejidad. La tecnología también podría afectar los derechos de producción, la monetización de terceros y la transferencia de datos del trabajo creativo, lo que permite la reutilización de contenido creativo a la vez que salvaguarda la propiedad intelectual de los artistas.

Transformando las experiencias creativas

El contenido en el punto de consumo está siendo dramáticamente alterado por la tecnología inmersiva. Según una encuesta, el 46% de las audiencias asocian la realidad virtual con experiencias novedosas y el 60% con juegos de alta gama. Pero la realidad artificial y virtual tiene la capacidad de proporcionar experiencias verdaderamente transformadoras al promover sentimientos, habilidades y niveles de comprensión muy significativos.

Los medios inmersivos podrían transformar contenido tan amplio como historias humanitarias y capacitación en diversidad laboral al proporcionar a los usuarios perspectivas situacionales que pueden ayudar a evitar estereotipos y narraciones falsas. Otros estudios han detallado cómo las experiencias de contenido cambian cuando los participantes usan diferentes dispositivos inmersivos. La combinación correcta de historia y dispositivo podría hacer que el contenido sea más efectivo de lo que sería si se presentara a través de los medios tradicionales.

Sin embargo, esta promesa puede verse cuestionada si nuestra dependencia de la tecnología móvil se replica con AR y VR. La evidencia de la última década muestra que, si bien nuestro tiempo de ocio en general está aumentando, estamos gastando más usando dispositivos basados ​​en pantallas. Los usuarios de teléfonos inteligentes interactúan con sus dispositivos un promedio de 85 veces al día. El uso excesivo conduce a otras preocupaciones y también puede afectar la economía creativa. Los estudios han demostrado que el rendimiento fuera de la pantalla se ve interrumpido y que pueden terminar siendo inhibidores.

El alcance del problema comienza a ser reconocido por las compañías de medios sociales. Facebook ha destacado la investigación que muestra cómo las redes sociales pueden afectar el bienestar y sugiere que cambiar los hábitos de los usuarios puede ayudar a limitar los efectos negativos.

La economía creativa y la economía de plataforma convergen

Si bien estas tecnologías tienen diferentes posibilidades de cambiar la forma en que se produce y consume el contenido, se están aplicando en un entorno dinámico. Los editores han utilizado la tecnología para encontrar audiencias más grandes para su contenido, pero tienen un control menos directo sobre cómo se descubre ese contenido. En cambio, las plataformas tecnológicas son las principales fuentes de referencia para los editores digitales, Facebook y Google son responsables de alrededor del 70% del tráfico de referencias en línea. Esta relación está afectando tanto a los elementos editoriales (qué tipo de contenido se ve y por qué) y los elementos monetarios (donde se acumulan los ingresos) de contenido de información y entretenimiento.

Desde el punto de vista editorial, las plataformas tecnológicas pueden influir, intencionalmente o no, en los tipos de contenido que florecen. Las empresas ofrecen incentivos, que influyen en los editores para que creen contenido que funcione bien en sus plataformas. Esto no siempre está relacionado con altos valores artísticos o cívicos, sino más bien, contenido que probablemente se propague rápidamente en línea.

Como lo demostró la desinformación que afectó varias elecciones en 2016 y 2017, las plataformas están luchando por responder. Han avanzado en el apoyo a iniciativas que abordan la alfabetización mediática y proporcionan recursos para que las empresas de noticias de calidad desarrollen mejores contenidos. Sin embargo, debe preguntarse si ciertos tipos de contenido persisten porque los modelos comerciales actuales los favorecen. A comienzos de 2018, tal vez en reconocimiento del problema, Facebook anunció un cambio en su News Feed para priorizar el contenido de familiares y amigos en lugar de marcas, negocios y medios.

Si la economía creativa va a beneficiar a la sociedad, las políticas de los sectores público y privado deben alinearse con los intereses del consumidor, algo que solo se puede lograr a través de la conversación y la colaboración.


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