Las ciudades que utilicen tecnologías inteligentes podrían mejorar entre un 10% y 30% la calidad de vida de sus habitantes.

 

A medida que las ciudades van integrando las nuevas tecnologías, se vuelven más inteligentes, más habitables, amigables y receptivas, pero en la actualidad solo vemos una vista previa de lo que la tecnología podría hacer eventualmente en el entorno urbano.

Hasta hace poco, los líderes de diversas ciudades pensaban en las tecnologías inteligentes principalmente como herramientas para hacer más eficiente procesos internos de los gobiernos. Pero hoy  la tecnología se inyecta más directamente en la vida de las personas. Los teléfonos inteligentes se han convertido en las llaves de la ciudad, poniendo información instantánea sobre tránsito, tráfico, servicios de salud, alertas de seguridad y noticias de la comunidad en millones de manos.

La calidad de vida tiene muchas dimensiones, desde el aire que respiran los ciudadanos hasta qué tan seguros se sienten caminando por las calles. Por estos días, un informe realizado sobre Ciudades Inteligentes, analiza cómo docenas de aplicaciones digitales abordan este tipo de preocupaciones prácticas y muy humanas.

1. ¿Qué hace que una ciudad sea inteligente? 

Las ciudades inteligentes utilizan los datos y la tecnología digital para tomar mejores decisiones y mejorar la calidad de vida. Los datos más completos y en tiempo real les brindan la capacidad de ver los eventos a medida que se desarrollan, comprender cómo cambian los patrones de demanda y responder con soluciones más rápidas y de menor costo. Tres segmentos trabajan en conjunto para hacer ciudades humanas más inteligente. Primero está la base tecnológica, que incluye una masa crítica de teléfonos inteligentes y sensores conectados por redes de comunicación de alta velocidad. El segundo segmento consiste en aplicaciones específicas. Traducir datos sin procesar en alertas, información y acción requiere herramientas adecuadas y el tercero, es el uso por parte de las ciudades, las empresas y el público. Muchas aplicaciones tienen éxito solo si son ampliamente adoptadas y logran cambiar el comportamiento. Animan a las personas a usar el transporte fuera de horario, cambiar rutas, usar menos energía y agua entre muchas otras conductas.

2. El potencial por explotar de la tecnología, para mejorar la calidad de vida  

El informe además evaluó cómo la aplicación de tecnologías en las ciudades inteligentes podrían afectar varias dimensiones de la calidad de vida: seguridad, tiempo, salud, calidad ambiental, conexión social, participación cívica, empleos y costo de la vida. La amplia gama de resultados refleja el hecho de que las aplicaciones de tecnología tienen un desempeño diferente de una ciudad a otra, según factores como los sistemas de infraestructura heredados y los puntos de partida básicos. Sin duda en cada uno de los casos hay mucho por hacer, sacando el máximo provecho de estas nuevas tecnologías.

 

3. Implementación, incluso ciudades más avanzadas, aún tienen un largo camino por recorrer

Se analizaron 50 ciudades de todo el mundo, respecto de sus avances en la implementación de datos y tecnologías. Se analizó la cantidad de sensores y dispositivos, la calidad de las redes de comunicación y la presencia de portales de datos abiertos. Entre los más avanzados se encuentran Ámsterdam, Nueva York, Seúl, Singapur y Estocolmo, pero incluso estos candidatos no han avanzado lo suficiente del camino hacia lo que hoy constituye una base tecnológica integral. En general, las ciudades de China, Asia Oriental, Europa y América del Norte tienen bases tecnológicas relativamente fuertes, al igual que ciudades selectas en el Medio Oriente. Pero África, India y América Latina están rezagados aún.

Además se realizó una encuestas en varias de estas ciudades para evaluar cómo se sienten los ciudadanos sobre las tecnologías que ya funcionan en su entorno. Se descubrió que las ciudades asiáticas son las de mayor rendimiento en la conciencia, el uso y la satisfacción, mientras que las ciudades europeas se quedan atrás. La adopción y la concientización positivas parecen estar correlacionadas con la existencia de una población joven que no solo acepta una forma más digital de hacer las cosas sino que también las espera.

4. Las ciudades inteligentes cambian la infraestructura económica y crean asociaciones publico privadas. 

Usando la combinación correcta de construcción tradicional y soluciones tecnológicas e inteligentes, pueden responder más dinámicamente a cómo está cambiando la demanda de los ciudadanos. 

Si bien la implementación de la mayoría de las aplicaciones estudiadas recaería en el sector público, la mayoría de la inversión inicial podría provenir de actores privados. El financiamiento público puede reservarse solo para aquellos bienes públicos que deben ser provistos por el gobierno. Además, más de la mitad de la inversión inicial que debe realizar el sector público generará un rendimiento financiero positivo, lo que abre la puerta a las alianzas. Agregar más actores a la mezcla es positivo, ya que aumenta la adopción y aplica más creatividad a los datos disponibles. Cuando las innovaciones del sector privado surgen orgánicamente, el papel del gobierno puede involucrar la regulación, la convocatoria de actores clave, la oferta de subsidios o el cambio de decisiones de compra.

Los países más avanzados comienzan sus transformaciones con ventajas inherentes como la riqueza, la densidad y las industrias de alta tecnología existentes. Pero incluso los lugares que carecen de estos ingredientes pueden diferenciarse con la visión, la buena gestión, la voluntad de romper con las formas convencionales de hacer las cosas y un compromiso para satisfacer las necesidades de sus ciudadanos.