La mayoría de las compañías organiza sus estructuras desde “adentro hacia fuera”, en la que los productos toman el total control y centro de la organización.

En este esquema las diferentes áreas funcionales como marketing, ventas, servicios, finanzas y operaciones utilizan distintos métodos y herramientas para medir el rendimiento, pero la mayoría de esos parámetros de medición están orientados al producto por lo que no cuentan con una alineación de las distintas funciones respecto de cómo medir el verdadero valor.

¿Son realmente estas mediciones orientadas al producto correctas?

Nuestro objetivo no es sólo mostrar el vínculo entre el valor para el cliente y la organización, sino también identificar los aspectos críticos que permiten aumentar el valor de la compañía.

¿Cómo podemos integrar, de forma sencilla, lenguajes de finanzas y marketing con parámetros de medición que pueden ser utilizados para ambas funciones?

Con esta pregunta, es posible resaltar las estrategias que permiten a una compañía centrarse en el cliente para crear ventajas competitivas y diferenciadas en mercados cada vez más comoditizados.