Hoy en día las compañías obtienen beneficios significativos en la efectividad y eficiencia de sus comunicaciones con clientes al utilizar Tecnologías de Calidad de Datos que permiten, entre otras aplicaciones, normalizar, validar y corregir direcciones postales para el envío de mensajería. Proceso que reduce drasticamente la incidencia de entregas erróneas y fallidas. Con esto es posible lograr reducir costos de reproceso de envíos hasta en un 80%.

El hecho es que muchas organizaciones hoy en día no implementan procesos disciplinados que les permitan, por un lado, higienizar sus datos de dirección postal en bases de datos internas y por otro lado, validar la entrada de nuevos datos para que no contengan errores. Estas organizaciones aceptan los altos costos de operar con datos “sucios”, con resultados quizás desastrozos para la confianza y satisfacción de sus clientes. Estos datos “sucios” no sólo tienen consecuencias negativas para la organizaciones, sino que redundan en los proveedores de servicio postal y mensajería, generando en ellos un impacto negativo en la eficiencia y efectividad de sus procesos de ruteo, clasificación y entrega. Esto generá un aumento en los costos y menor eficiencia para toda la cadena.

Entonces, para que la aplicación de tecnologías de Calidad de Datos represente beneficios como sistema de “misión crítica”, está debe cumplir con las siguientes características:

  1. Ofrecer altos niveles de disponibilidad, escalabilidad y desempeño.
  2. Ofrecer a los usuarios la máxima facilidad de uso, con interfases gráficas, intuitivas y de alta productividad para creación y ejecución de procesos.
  3. Facilitar su integración e interoperabilidad con los sistemas y tecnologías actuales de una compañía.
  4. Tomar ventaja de los elementos geográficos del sistema postal local, para aportar geolocalización en la toma de decisiones.
  5. Permitir la incorporación de nuevos conocimientos (capas de datos) y reglas de negocio para añadir inteligencia.

La mejora a los procesos de normalización de datos junto con la automatización de los flujos de datos, permitirá a una compañía disminuir en forma considerable los tiempos de procesamiento de información, mejorar las tasas de validación de información y disminuir los procesos manuales. Esto generará un efecto apalancador en el ROI basado en el aumento de la eficiencia en la cadena de procesos y en la inteligencia añadida a la organización.