La baja de confianza de las personas sobre las instituciones es un hecho que se viene notando de forma sostenida en los últimos años, siendo las corporaciones privadas una de las más afectadas. Así, según la encuesta CEP 2022, de 20 instituciones señaladas en este estudio, las empresas privadas ocupan el  séptimo lugar en desconfianza por parte de los consumidores.

Lamentablemente, algunas malas decisiones que han tomado las organizaciones en torno a sus negocios han sido determinantes en la percepción que hoy tienen los consumidores sobre ellas, generando un quiebre en la capacidad de confiar en las empresas privadas.

En este escenario de desconfianza, la privacidad de los datos de los consumidores se ha vuelto crucial. Según un estudio de Ipsos, 2 de cada 3 personas desconocen cómo las empresas usan su información personal y tampoco confían en que utilicen sus datos de forma correcta. Por otro lado, según el estudio Data Driven Index, a pesar de que el 72,9% de los líderes participantes declaran “importante” y “crítico” el uso de datos dentro de su organización, tan solo el 26,5% sostiene que sus esfuerzos en Data Driven son “algo avanzados” o “muy avanzados”.

¿Qué esperan los consumidores respecto a sus datos?

La verdad es que en este entorno de desconfianza, los consumidores se encuentran constantemente en estado de alerta. Según información del Consejo para la Transparencia, un 82% manifiesta sentirse preocupado respecto al uso de sus datos por parte de entidades públicas y privadas. Ante esta cifra, es lógico que la ciudadanía espere una mayor preocupación de parte de las organizaciones por la protección de sus datos.

Sin embargo, en la práctica, la protección de datos personales es un espacio desconocido y complejo para los consumidores. Medidas como copias de seguridad, el uso de cifrados en dispositivos y segundos factores de autenticación pueden resultar complejos para los usuarios comunes, más aún considerando el lenguaje técnico de los avisos de privacidad.

La misión de las organizaciones

Frente a este obstáculo, la misión de las organizaciones debe estar centrada en ofrecer alternativas simples y fáciles de implementar en materia de datos personales, para reflejar su honestidad frente a sus usuarios. Por ejemplo, con la nueva sección informativa sobre privacidad que hay en las páginas de productos de la App Store, Apple exige a todas las apps, incluidas las suyas, que proporcionen un resumen sencillo de las prácticas de privacidad del desarrollador. En esta misma línea, la prestación denominada App Tracking Transparency exige a las apps que pidan permiso del usuario antes de rastrear sus datos en las apps o webs de otras compañías. 

Por otro lado, la autoregulación tampoco puede quedar de lado. En este sentido, las organizaciones deben ser proactivas sobre la protección de los datos de sus clientes, y no esperar por las regulaciones. Un mayor conocimiento respecto a la protección de sus datos hace que los consumidores sientan una mayor confianza respecto a que su información está protegida, lo cual valoran a la hora de decidir su compra.

Ante este imperativo de privacidad por parte de los consumidores, conozca cómo articular la confianza de su audiencia a través de la construcción y mejora de sus sistemas de cumplimiento en nuestro seminario Customer Data Protection, donde encontrará temáticas como la nueva normalidad de la privacidad y el marketing, la evolución de las regulaciones globales y locales y mejores prácticas para centrarse en el cliente.