¿Cómo ha impactado el Covid-19 en la sociedad Chilena?
Esta radiografía la construimos todos, tu respuesta es importante.
Ir al Sondeo

Esperar a que surja un conjunto completo de hechos antes de determinar qué hacer es otro error común que los líderes cometen durante las crisis. Debido a que una crisis involucra muchas incógnitas y sorpresas, es posible que los hechos no se aclaren dentro del tiempo necesario para la toma de decisiones. 

Pero los líderes no deberían recurrir al uso de su intuición solo. Los líderes pueden lidiar mejor con la incertidumbre y el sentimiento de ‘jamais vu’ (opuesto de déjà vu) al recopilar continuamente información a medida que se desarrolla la crisis y observar qué tan bien funcionan sus respuestas.

En la práctica, esto significa hacer pausas frecuentes en la gestión de crisis, evaluar la situación desde múltiples puntos de vista, anticipar lo que puede suceder a continuación y luego actuar. 

El ciclo de pausa-evaluar-anticipar-actuar debería ser continuo, ya que ayuda a los líderes a mantener un estado de calma deliberada y evitar reaccionar de forma exagerada a la nueva información a medida que se presenta. Mientras que algunos momentos durante la crisis requerirán una acción inmediata, sin tiempo para Evaluar o anticipar, los líderes eventualmente encontrarán ocasiones para detenerse, reflexionar y pensar con anticipación antes de hacer más movimientos.

¿Me enfermaré o lastimaré? Lo hará mi familia? ¿Qué pasa entonces? ¿Quién cuidará de nosotros? Los líderes no deben asignar comunicaciones o personal legal para abordar estas preguntas.

En una crisis a escala de paisaje, las mentes de las personas recurren primero a su propia supervivencia y otras necesidades básicas. ¿Me enfermaré o lastimaré? Lo hará mi familia? ¿Qué pasa entonces? ¿Quién cuidará de nosotros? Los líderes no deben asignar comunicaciones o personal legal para abordar estas preguntas. Una crisis es cuando es más importante para los líderes mantener un aspecto vital de su papel: hacer una diferencia positiva en la vida de las personas.
Hacer esto requiere que los líderes reconozcan los desafíos personales y profesionales que los empleados y sus seres queridos experimentan durante una crisis.