Pese a todos los esfuerzos que se realizan desde diversos organismos, la seguridad y la privacidad de los datos a menudo se consideran cuestiones de mero cumplimiento, impulsadas por los limitados mandatos regulatorios de esta materia. 

Sin embargo, los consumidores son cada vez más conscientes de la utilización de su información personal (+68% en percepción de importancia sobre la protección de sus datos personales en 10 años, según CPLT) y buscan en cómo ésta se recopila y se trata, indagando incluso en su finalidad y si acaso esta condice con algún añadido de valor en su experiencia. 

Desde un punto de vista crítico, podemos decir que las protecciones de seguridad y privacidad de datos a menudo son insuficientes o monolíticas, en lugar de adaptarse a conjuntos de datos individuales. 

Es imperante que las organizaciones, sea cual sea el espacio desde el cual se relaciona con las personas, logre transformar los procesos de accesos a datos de forma manual y propenso a errores y prolongado, lo que dificulta la rápida y completa recuperación de los datos generando riesgos de interrupciones que afectan asimismo su productividad, pasando a un modelo automatizado que mitigue todos estos factores adversos, proporcionando acceso a los datos de forma segura casi en tiempo real, lo que mejora en gran medida la productividad del usuario.

La invitación es poder trabajar en reestructurar la mentalidad organizacional hacia la priorización del correcto tratamiento de la privacidad, la ética y la seguridad de los datos como áreas de competencia requerida, impulsada por expectativas regulatorias en evolución, como el proyecto que pretende reformar la ley Nº 19.628 sobre la protección a la vida privada, o la ley proconsumidor que establece nuevas facultades al Sernac en torno a esta materia; aumentar la conciencia de los consumidores sobre sus derechos a datos; y los riesgos cada vez mayores de los incidentes de seguridad. 

En conjunto, podemos realizar significativos esfuerzos que nos permitan a las organizaciones generar una mayor confianza tanto en los datos como en la forma en que se administran, siendo conscientes que detrás de cada uno de ellos, existe un ser humano. Comprender estos factores, será de gran utilidad para, en última instancia, acelerar la adopción de nuevos servicios basados en datos. 

Por Cristián Maulén, CEO de CustomerTrigger.