Somos parte de un mundo conectado, de una sociedad que espera una experiencia en la conciencia de aportar con su “huella digital”. Es aquí donde tenemos cada vez más certeza que “detrás de cada dato hay un ciudadano” que espera un servicio integro. El asunto aquí, es que muchas organizaciones no saben para qué colectan datos ni cómo generar experiencias respetando la privacidad.

El dato es el nuevo valor a gestionar por parte de las organizaciones de todo tipo. Las empresas están buscando capacidades en cuanto a la captura, almacenamiento y procesamiento del dato, y aquellas que lo consigan habrán alcanzado una ventaja sobre su competencia, que es lo que se denomina “Ventaja Analítica”. Aquellas empresas que logren las ansiadas ventajas analíticas podrán decir que son verdaderas empresas Data Driven, es decir, empresas centradas en el valor del dato y en impulsar la curiosidad en sus equipos.

Por lo tanto, en los siguientes años seguiremos viendo cómo los planes estratégicos de numerosas organizaciones incluirán elementos claros de estrategias basadas en datos. De hecho, estas conforman hoy la gran mayoría de las iniciativas de transformación digital de las empresas, donde 72,9% de los líderes declaran “importante” y “crítico” el uso de datos dentro de su organización, siendo una señal más de que Big Data es una tendencia clave (Fuente: Estudio Data-Driven Index).

Dado lo anterior, ¿qué esperamos para este 2022? A continuación comparto algunas visiones respecto de los principales desafíos a enfrentar en torno a los datos.

Datos aislados o creando valor

Esta tendencia, que ya existía en años anteriores, se espera que se potencie para 2022 gracias al uso de los sistemas en la nube (cloud). Esto permitirá desarrollar acciones de analítica avanzada con más eficiencia en los presupuestos. “La tendencia es hacia la interconexión de plataformas de datos dentro de un ecosistema que permite agregar mayor valor a la experiencia del cliente en su conjunto, y no de forma aislada”.

Las grandes empresas tecnológicas como Amazon, Google y Microsoft están desarrollando fuertes inversiones en sus plataformas Cloud para permitir este tipo de interconexión avanzada en datos.

Big Data y cambio climático

Puede que el cambio climático no sea un tema nuevo para los científicos y ciudadanos, pero el aprovechamiento del Big Data para combatirlo puede ser la corriente principal del 2022. De hecho, se cree que su correcto aprovechamiento puede ayudarnos a conocer el estado actual de las emisiones de dióxido de carbono. No sólo eso, sino que incluso los datos de la investigación meteorológica, las ciencias de la tierra, la investigación oceánica e incluso las instalaciones de investigación nuclear están estipulados para ayudarnos a comprender el cambio climático y otras condiciones ambientales relacionadas con el planeta.

Inteligencia Activa

Otra de las tendencias en Big Data es la Inteligencia activa. Los procesos actuales que tienen las empresas para migrar los datos desde sus distintas fuentes hasta sus propios sistemas de indexación, sigue y seguirá siendo un gran reto para las organizaciones. “Las empresas que tengan por objetivo ser Data Driven, y que hayan pasado por las primeras fases de recolección y transformación de datos han de seguir su evolución hacia procesos de Inteligencia Activa. Es decir, la tendencia es hacia la automatización del camino del dato, desde su fuente hasta el Data Lake o Data Warehouse”.

Justicia de datos

Durante el año 2021, las distintas administraciones gubernamentales han tomado las riendas para ordenar y crear la legislación oportuna en cuanto a la analítica de datos en particular, y la inteligencia artificial en general. De este modo, Europa ha desarrollado una nueva regulación sobre IA. Esto garantiza la seguridad de las personas y fortalece la inversión en una IA humanista. El objetivo es buscar un equilibrio entre los derechos fundamentales de las personas y la innovación. 

En Chile, se ha logrado dar atribuciones al Servicio Nacional del Consumidor – SERNAC en materia de datos personales sobre la base de una relación de consumo y hay una reciente aprobación en la cámara alta al proyecto que modifica la ley 19.628, sobre protección de datos y vida privada.

En este sentido, para 2022 se espera una mayor profundización y detalle en las distintas normativas europeas que puedan ser traspuestas por los distintos países miembros de la Unión Europea y también migradas a Latinoamérica, que sirvan de protección ante las grandes plataformas y empresas tecnológicas de China y EEUU.

Metaverso y analítica de datos

En la lista de las tendencias de Big Data no podía faltar el metaverso. La apuesta de Meta, anteriormente Facebook, por la creación de un metaverso como espacio digital para la interacción humana crea un mundo de oportunidades nuevo para la analítica de datos. Si hasta ahora la geolocalización de una persona sólo puede ser realizada bajo la autorización de un juez, en el metaverso no existiría dicha restricción. Esto abre una nueva línea de análisis de datos geolocalizados en metaversos.

La parte negativa de esta nueva oportunidad de análisis del comportamiento será de nuevo quién podrá realizar este tipo de acciones. También surgen dudas sobre los objetivos y si el usuario podría negarse a que se utilizarán los datos de su navegación en el metaverso.

Cada vez más orígenes de datos externos

Las empresas utilizan de forma más habitual datos externos a sus organizaciones para mejorar sus modelos de datos y su capacidad analítica. Como otra de las tendencias en Big Data, se espera que en 2022 las organizaciones incrementen el uso de datos externos por una mayor oferta de Open Data existente. También por plataformas de datos privadas y anónimas.

Estos datos externos suelen en gran medida estar dispersos. Normalmente, de múltiples fuentes y probabilísticos. Sin embargo, bien utilizados tendrán un valor incalculable para las empresas que sepan utilizarlos de forma eficiente y con la ética como prioridad.

Por Cristián Maulén, CEO de CustomerTrigger