En esta nueva revisión a nuestro e-book, nos concentraremos en el tipo de activos que posee una organización

Las empresas pueden obtener oportunidades para llegar a un nivel superior con sus propios recursos a través de una adecuada gestión de sus activos. Los activos pueden ser de dos tipos: tangibles e intangibles.

¿Qué es un activo tangible?

Hablamos de activos tangibles cuando nos referimos a cualquier activo material que se puede ver y tocar, y que además proporcione beneficios económicos futuros y debe ser el resultado de una transacción previa. En el ámbito empresarial, los activos tangibles abarcan a los activos no corrientes como la maquinaria e instalaciones físicas y a los activos corrientes como el inventario.

¿Qué es un activo intangible?

Un activo intangible es un recurso o recursos no físicos que pertenecen a una empresa, que pueden generar ventaja competitiva si se gestionan correctamente. También deben proporcionar beneficios económicos futuros y debe ser el resultado de una transacción previa, como por ejemplo: una compra. La principal diferencia con los tangibles es que no tienen forma física.

Los activos intangibles que posee una empresa en un momento determinado, en su conjunto, se le conoce como capital intelectual. Este tipo de capital genera valor y es el conocimiento y habilidades de los empleados de la compañía. La mayoría de los activos intangibles no están en los estados contables, ya que son difíciles de cuantificar.

Una buena gestión de los activos nos llevará a generar ventajas con respecto a nuestra competencia, la organización se centrará naturalmente en el cliente haciendo que sus procesos fluyan desde afuera hacía dentro.


¿Todavía no sabes cómo gestionar
correctamente tus activos intangibles?