Cómo gestionar los activos intangibles y los nuevos desafíos que nos presenta la economía digital.

Cuando queremos destacar en un escenario comercial como el actual, en el que las ventajas competitivas tradicionales como eficiencia, calidad y precio son solo referenciales, debemos aprender dónde radica, hoy, el verdadero valor de las organizaciones. Este valor se encuentra en sus activos intangibles; en aquello que no podemos cuantificar, pero le da valor a nuestra empresa.

Los intangibles se diferencian de los activos financieros o tangibles en que no pueden ser percibidos físicamente, pero son la fuente de valor más importante de nuestra empresa. Cuando hablamos de intangibles legales nos referimos a derechos de marca, derechos de autor, patentes, permisos, etc.

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Como todo recurso valioso, los intangibles deben ser gestionados para aumentar su valor. La reputación corporativa o empresarial es el principal activo intangible en las empresas actuales. Los otros atributos que pueden contar como activos intangibles son el liderazgo, la marca, la cultura, las personas, la responsabilidad social y el gobierno corporativo. Las marcas comerciales o registradas son, por
ejemplo, activos intangibles en reputación debido a que cuentan con la confianza de los clientes y consumidores.

La parte más difícil está en traducir estas características valiosas en ventajas competitivas diferenciadoras que hagan que nuestro público objetivo nos prefiera. Para esto la gestión de la reputación de nuestra empresa es esencial. Cualquier asociación negativa a la marca, puede terminar afectando nuestro plan de marketing y nuestros objetivos al corto y largo plazo.


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