Una alta demanda de los mercados emergentes, las nuevas y prolíficas fuentes de energía y la posición que tendrán que tomar los decisores gubernamentales son sólo algunos de los elementos que irrumpen el status quo de la industria energética.

Según estimaciones del Foro Económico Mundial y McKinsey, para mediados de siglo se espera que el uso de la electricidad, impulsado por el desarrollo económico de China y la India, se duplique. Asimismo, se espera que la energía eléctrica, que puede ser generada por fuentes de energía bajas en carbono, como la eólica y la solar, podría representar una cuarta parte de la demanda mundial de energía.

Dentro de dos décadas, hasta 20 nuevas formas de energía podrían estar impulsando la economía mundial, incluyendo celdas de combustible; reactores modulares de fisión nuclear; e incluso la fusión nuclear. Si bien, los combustibles fósiles seguirán siendo parte de la mezcla, es probable que la participación de las energías renovables crezca debido a preocupaciones medioambientales, nuevas reducciones de costos que hacen que la energía renovable sea más competitiva y la alta demanda de electricidad.

Una economía basada en esta vasta diversidad de tecnologías energéticas no tiene precedentes. La Revolución Industrial se basaba en motores de vapor movidos por madera, agua o carbón. En el siglo XX, el petróleo y el gas se añadieron a la mezcla. Sin embargo, la abundante cantidad de posibilidades plantea nuevos dilemas.

Por ejemplo, ¿dónde deberían los gobiernos centrar la inversión y los esfuerzos de investigación? La mayor parte prefiere estar dispuestos a mantener sus opciones abiertas, por el momento, para satisfacer la demanda por el costo y las consideraciones ambientales, aunque en alguna oportunidad tendrán que elegir.

La incertidumbre que provoca el no saber cómo se compartirán los fondos entre las nuevas fuentes energéticas, podría derivar en un freno del desarrollo de políticas favorables y una disputa del tipo de tecnología a implementar. La velocidad y magnitud de este cambio en la industria energética dependerá del ritmo que tenga el avance tecnológico y de las decisiones que se consideren a nivel gubernamental. De ahí la importancia de comenzar a planificar desde ya, a aprender de los avances y a centrarse en las tendencias que sustentan los clientes.

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