Primero entendamos el concepto. Se habla que Content Marketing es el marketing de la no interrupción. Se entiende así, porque su filosofía habla de la creación y distribución de contenido relevante y valioso a una audiencia definida. Por lo tanto hay una aporte a estas audiencias gracias a la generación de un contenido de alto valor. El desafío acá es poder lograr construir en la marca este contenido relevante y valioso.

Se torna clave por lo tanto, poder entender las diferentes fases y etapas de la travesía de decisión de compra, vistas en el módulo anterior.

La base del Content Marketing se sustenta en 3 cursos de acción que sostienen este concepto: El Contenido, La Tecnología y las Audiencias.

El contenido debe atraer, debe encantar y también tener una mirada analítica pensando en la conversión e impacto en la movilización de acciones.

Este contenido, sin embargo, debe ser entregado de forma correcta, acá entra el segundo curso de acción,  la necesidad de aplicar una tecnología e innovación suficiente que logre difundir este contenido y disponiblizarlo en los diferentes canales donde interactúan las personas en todas las fases de la travesía de decisión de compra.

Por último, para que este contenido realmente pueda encantar, generar atracción y pueda ser difundo, será necesario definir y comprender de forma perfecta quien es nuestra audiencia, los perfiles que se componen en ella, sus estilos de vida y los diferentes comportamientos que puedan existir dentro de la travesía de decisión de compra.

Si a estos 3 cursos de acciones que sostienen la Estrategia de Contenidos se le suma de forma transversal un claro Objetivo, una listas de KPIs y una proyección de la implementación en el tiempo, el resultado debiese apelar a una rentabilidad de lo invertido y ojo, que no solo monetaria.